Plan de salida y el plan de sucesión: Decisiones clave para tu negocio
Aunque suelen confundirse, el plan de salida y el plan de sucesión persiguen objetivos distintos que todo dueño de negocio debe entender. Conocer sus diferencias puede ayudarte a tomar decisiones clave para el futuro de tu negocio y tu seguridad financiera.
Todo dueño de negocio, tarde o temprano, debe reflexionar sobre cuándo y cómo se apartará de su negocio. Para hacerlo de forma efectiva, es esencial conocer dos conceptos clave que suelen confundirse, pero que en realidad son distintos: el plan de salida (exit plan) y el plan de sucesión de negocios.
Un plan de salida puede implicar, por ejemplo, la venta total del negocio a un tercero. En cambio, el plan de sucesión se enfoca en preparar a un familiar o colaborador para asumir la dirección del negocio. Entender estas diferencias es crucial para velar por la seguridad financiera del dueño, proteger el valor del negocio y asegurar la continuidad de las operaciones de la empresa.
Conceptos y objetivos principales: Salida vs. Sucesión
El plan de salida tiene como objetivo principal facilitar la salida o transición ordenada del dueño, maximizando el valor económico obtenido y alineándolo con sus metas personales y financieras. Con este plan, un dueño de negocio debe poder responder preguntas como:
- ¿Cuándo me voy?
- ¿Será una salida parcial o total?
- ¿Cómo voy a valorar mi negocio?
- ¿Seré financieramente independiente si dejo de obtener los ingresos que recibo del negocio una vez retirado?
Este enfoque prioriza el bienestar financiero y personal del dueño una vez salga del negocio, no la continuidad de la empresa.
Por otro lado, el plan de sucesión busca asegurar la continuidad del negocio ante eventos previstos o inesperados como retiro, fallecimiento, incapacidad, divorcio o bancarrota del dueño. Lo más importante es asegurar que el negocio pueda continuar operando sin interrupciones significativas, identificar y preparar a la persona adecuada para tomar el control y la dirección de la empresa permitiendo una transición voluntaria y ordenada del liderazgo del negocio, sin necesariamente implicar la salida total del dueño.
Dueño vs. negocio
Una diferencia clave entre ambos conceptos gira en torno a quién será el protagonista al diseñar la estrategia. En el exit plan, el enfoque está en el dueño: se evalúa si el negocio está listo para ser vendido, transferido o liquidado, y si el dueño está preparado financiera, emocional y personalmente para el cambio.
Un plan de salida bien diseñado debe tomar en consideración que, para muchos dueños de negocios, su empresa representa entre un 60% y un 80% del valor total de su patrimonio. Salir sin una planificación adecuada pudiera poner en riesgo su seguridad financiera durante el retiro.
La planificación de la sucesión del negocio, en cambio, mira el negocio preguntándose quién continuará la operación, quién estará mejor capacitado para tomar las decisiones y cómo se preservará o aumentará su valor. Aquí, el negocio es el protagonista y el dueño actúa como facilitador en esa transición.
Horizonte de tiempo: Cuándo comenzar a planificar
Otra diferencia entre un plan de salida y un plan de sucesión de negocios es el momento ideal para comenzar a trabajarlo. Por lo general, el primero ocurre de dos a tres años antes de la fecha de salida del dueño, y culminaría con la venta o transferencia del negocio a un tercero, empleado, socio, o familiar.
Por su parte, la planificación de sucesión de negocios suele ser un proceso a más largo plazo, generalmente abarcando entre cinco y diez años. Es importante tener en cuenta que la transición ocurrirá, ya sea de forma voluntaria o involuntaria, por lo que en ambos casos es necesario planificar adecuadamente. Ejemplos de una sucesión involuntaria incluyen el fallecimiento o incapacidad del dueño, mientras que en la sucesión voluntaria se busca una transición ordenada mediante un retiro debidamente planificado, ya sea forma gradual o total, una vez llegada la fecha establecida.
Componentes clave de cada plan
El exit plan debe incluir componentes como: proyectos de vida del dueño después de la salida, valorización y estrategias para aumentar el valor del negocio, análisis de liquidez, flujo de dinero o necesidades de efectivo para mantener el estilo de vida, planificación financiera personal y de retiro, y una estrategia contributiva en caso de una venta o transferencia del negocio.
Asimismo, la planificación de sucesión de negocios debe contemplar planes de contingencia en caso de eventos inesperados, tales como fallecimiento, incapacidad, retiro prematuro, divorcio o bancarrota; identificación y capacitación de la persona sucesora, ya sea un empleado clave, un socio o un familiar; evaluación de la estructura legal y contributiva del negocio en caso de venta o transferencia, y alineación con la planificación de herencia personal del dueño.
En conclusión, existen diferencias claras entre un exit plan y un plan de sucesión de negocios, pero ambos son importantes para el empresario que desea hacer una transferencia ordenada en vida. Uno de los pasos clave para lograrlo es realizar una planificación financiera personal que se alinee con ambos planes. Para ello, es recomendable consultar a un especialista en planificación financiera que trabaje en coordinación con tus asesores contributivos y legales de confianza. En Banco Popular podemos ayudarte. Contacta a tu oficial de relación para coordinar una reunión con tu planificador financiero1 o encuentra más información aquí.
Servicio ofrecido por Banco Popular de Puerto Rico.
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1El plan financiero conlleva un costo, que puede variar según el alcance del análisis contratado. La información y descripciones generales encontradas en este artículo están diseñadas para ayudarte a entender el concepto de planificación financiera y algunos de los factores que generalmente debes considerar al evaluar un plan financiero.